miércoles, 28 de noviembre de 2007

2. Resumen

La estructura del libro sigue un programa articulado en siete sesiones interactivas que a continuación se describen:

LAS DEFINICIONES.

El “Liderazgo” es el arte de influir sobre la gente para que trabaje con entusiasmo en la consecución de objetivos en pro del bien común.

El “Poder” es la capacidad de forzar o coaccionar a alguien, para que éste, aunque preferiría no hacerla, haga tu voluntad debido a tu posición o fuerza.

La “Autoridad” es el arte de conseguir que la gente haga voluntariamente lo que tú quieres debido a tu influencia personal.

El primer día de clases que daba el hermano Simeón comienza con la presentación de los demás compañeros, constituido por seis personas de muy distintas profesiones pero donde cada uno de ellos tenía un puesto de liderazgo en sus respectivas organizaciones. Todos comparten durante esa semana sus conocimientos, experiencias, opiniones e inquietudes acerca de los principios de liderazgo que impartía Simeón.

¿Y por qué todos ellos eran líderes? Porque una de las lecciones que Simeón da es que, siempre que dos o más personas se reúnan con un propósito, hay una oportunidad de liderazgo. Allí nace nuestra elección de si queremos ser líderes o liderados, y de cómo queremos hacerlo. En caso de que decidamos tomar el rol de líder, debemos hacerlo con responsabilidad y conciencia de que esa gente está a nuestro cargo y debemos cuidarla y “servirla”.

¿Pero qué es el liderazgo?

Es el arte de influir sobre la gente para que trabaje con entusiasmo en la consecución de objetivos en pro del bien común.

Para entender esta definición, hay que entender:

- por arte como una destreza adquirida, con lo que se quiere destacar que un líder no nace, sino que se hace, y éste puede aprender los comportamientos y habilidades apropiadas para ponerlas en práctica y cumplir sus fines. Todos pueden ser líderes en sus vidas si realmente lo desean y practican los principios básicos sólo requiere mucho esfuerzo de la persona para poder modificar o mejorar los comportamientos innatos.

- la segunda palabra importante en esta definición es influir, que significa conseguir que alguien haga nuestra voluntad a través de la autoridad, no del poder. Porque el poder es la capacidad de forzar o coaccionar a alguien, para que éste, aunque preferiría no hacerla, haga nuestra voluntad debido a nuestra posición o fuerza, mientras que la autoridad es el arte de conseguir que la gente haga voluntariamente lo que uno quiere debido a se influencia personal. Entonces cabe preguntarse por qué el liderazgo y la autoridad son “artes”. Porque el arte es una destreza que se puede adquirir y que tienen que ver con lo que uno es como persona y lo que uno siembra en la gente. Uno no elige libremente acatar el poder, porque hay una amenaza, pero sí elige más libremente seguir la autoridad. El poder desgasta las relaciones al crear esta tensión. En cambio la autoridad se crea con las relaciones.

También hay que diferenciar la gestión del liderazgo, ya que se gestionan las cosas se lidera la gente.

Las cualidades que más se observan en los líderes serian: honradez ,ejemplar, estar pendiente de los demás, estar comprometido, exigir responsabilidad a la gente, tratar a la gente con respeto, animar a la gente, tener actitud positiva, apreciar a la gente .

Todos nos comportamos así algunas veces, pero un líder nunca los debe olvidar si quiere conseguir que la gente haga una serie de cosas.

La clave del liderazgo es llevar a cabo las tareas asignadas fomentando las relaciones humanas, construyendo relaciones que funcionen con todos los integrantes de las distintas organizaciones. Y vamos a lograrlo si somos capaces de satisfacer las necesidades legítimas de nuestros clientes, y si somos dignos de confianza de esas personas. Y esta última llega cuando uno se la merece,


EL PARADIGMA ANTIGUO:

El nuevo paradigma viene dado en que el líder es alguien que identifica y satisface las legítimas necesidades de su gente, y quita todo obstáculo para que puedan servir.

En el segundo día el tema principal es el cambio de paradigmas. Los paradigmas son patrones psicológicos que nos orientan en la vida. Son muy útiles si hacemos uso apropiado de ellos, pero también pueden, si estos son antiguos u obsoletos, paralizarnos mientras el mundo avanza.. Por lo tanto, es importante que revisemos continuamente nuestros paradigmas para poder adaptarnos a las condiciones cambiantes del medio. Aquí es donde surge el problema, porque nos cuesta mucho cambiar.

Uno de los actuales paradigmas en el mundo empresarial es el del modelo piramidal, en el cual arriba de todo, en la punta de la pirámide, está el presidente, y las personas de los puestos inferiores miran desde abajo hacia la casilla de arriba, a su jefe, y no hacia el cliente, que está todavía más abajo, más cercano a los empleados de primera línea que nadie en la organización. Todos se esfuerzan en satisfacer al jefe más que al cliente.

El nuevo paradigma consistiría en invertir la pirámide, para que el cliente esté en lo más alto. Donde los empleados de primera línea estén en el escalón inmediato inferior, dándole servicio y satisfaciendo las necesidades de los clientes. A su vez, los superiores, que estarían paradójicamente más abajo en la pirámide, considerarían a sus empleados como clientes, por lo cual también los servirían satisfaciendo sus necesidades.

De esta forma cambiaría la mentalidad de toda la organización en la cual el papel del liderazgo sería servir. Nuevamente esta palabra. Entonces, servir al líder significa identificar y satisfacer las necesidades legítimas de su gente y quitar todo obstáculo para que también ellos puedan servir. Esta es la gran paradoja si quieres mandar tienes que servir. Lo que no implica hacer todo lo que la gente desea, sino estar pendiente de lo que realmente necesita para llegar a dar lo mejor de sí y hacer lo mejor posible, considerando siempre por supuesto los límites y las responsabilidades de las respectivas ocupaciones.

Esas necesidades según la pirámide de Maslow, tiene distintos niveles. El nivel más bajo tiene que estar satisfecho antes de que las necesidades del siguiente se vuelvan motivadoras. La jerarquía es, de abajo para arriba: Alimento, agua, abrigo; seguridad y protección; amor e identificación; autoestima; realización personal. La punta de la pirámide la ocupa entonces la realización personal, que consiste en llegar a lo mejor que uno es capaz de ser. Y esto es a lo que apunta el liderazgo: empujar y animar a la gente a dar lo mejor de sí, ayudando a satisfacer primero las necesidades de los escalones inferiores.

La pregunta que podríamos hacernos ahora es, saber qué necesitan. Para poder contestarse esta pregunta, escuchar es una de las capacidades más importantes que un líder puede decidir desarrollar. Si la gente se siente escuchada, puede aprender a decir explícitamente sus necesidades para que éstas puedan ser satisfechas.


EL MODELO:

El mayor líder es el que más ha servido.

En el tercer día se explica el modelo de liderazgo, y se describen líderes conocidos mundialmente que lo hayan utilizado. El mayor líder de todos los tiempos ha sido Jesucristo. Según la definición que se dio en el primer capítulo, el liderazgo es el arte de influir. El cristianismo es la religión más grande del mundo en cuanto a la cantidad de creyentes, por lo que se podría decir que Jesucristo es una persona que ha influido en la vida de millones de personas, y todo esto sin utilizar ningún tipo de poder, sólo una gran influencia llamada autoridad. Él había dicho que para ser el primero, sencillamente había que tener voluntad de servicio. El liderazgo que perdura en el tiempo esta fundado en influencia o autoridad, y la autoridad siempre se funda en el sacrificio por aquellos a los que servimos. Gandhi también dijo a sus seguidores que tendrían que sacrificarse en el servicio a la causa de la libertad, para llamar la atención y poder empezar a tener influencia en la opinión pública. Y Martin Luther King fue a la India para estudiar el método de Gandhi y utilizarlo para su movimiento. La madre Teresa de Calcuta y hasta las madres que hacen todo por sus hijos son también ejemplos de liderazgo de servicio.

Las razones que tienen estos líderes para servir y sacrificarse, se fundamento común a todos es el ‘amar’. El amar como un verbo que describe comportamientos, los cuales se fundan en la voluntad de la persona. El ‘amor’ se demuestra con acciones.

El modelo de liderazgo de servicio entonces consiste en una pirámide invertida, que se apoya en el vértice donde se encuentra la voluntad, porque el liderazgo requiere esfuerzo.

En conclusión, el liderazgo empieza con la voluntad adecuada, con la cual podemos elegir amar. Amar tiene que ver con identificar y satisfacer las necesidades legítimas de los liderados. De esta forma estamos sirviendo e incluso sacrificándonos por ellos, forjando nuestra autoridad o influencia y ganándonos así el papel de líderes.


EL VERBO:

Un líder da lo mejor de si mismo amando a los demás con paciencia, humildad, afabilidad, respeto, generosidad, indulgencia, honradez y compromiso.

En el cuarto día se desarrolla en la clase de liderazgo el verbo amar. En el capítulo anterior vimos su papel en el modelo de liderazgo. Ahora veremos más detenidamente a qué se refiere Simeón cuando habla de amor.

En principio, se refiere al mismo significado de amor que utiliza Jesús en el Nuevo Testamento. La palabra que aparece en este documento es ágape, el amor del comportamiento y la elección, no el amor de la emoción. Esto significa que no nos referimos a amor como a un sustantivo que describe sentimientos o emociones positivas, sino a un verbo que describe un comportamiento. Como había dicho en el capítulo anterior, el amor no sólo se basa en sentimientos, sino también en la voluntad de demostrar estos últimos con acciones.

A eso se refiere Jesús con la frase “ama a tu prójimo como a ti mismo”. No implica ‘querer mucho’ a todos, como si significaran lo mismo para nosotros un vecino, un desconocido o nuestra pareja. Lo que implica es comportarnos bien hacia ellos, con respeto, paciencia y afabilidad, más allá de cómo se comporten ellos hacia nosotros. Uno no siempre puede controlar sus sentimientos, no podemos evitar que alguien nos guste o que no nos guste, pero sí se puede controlar nuestro comportamiento hacia esa persona.

Según la definición de amor como ágape del Nuevo Testamento, el amor es: paciencia, afabilidad, humildad, respeto, generosidad, indulgencia, honradez y compromiso. Todas estas características hacen también a la definición del liderazgo, por lo que se puede decir que amor como ágape es sinónimo de liderazgo. En la clase definen cada una de estas características:

- Paciencia: mostrar dominio de uno mismo.

Uno debe dar el ejemplo de la compostura y del dominio de sus propios comportamientos. Si queremos que nos den tiempo para aprender, nosotros también debemos respetar el tiempo de los otros, sean empleados, hijos, amigos, etc.

- Afabilidad: prestar atención, apreciar, animar.

Es muy importante prestar atención a la gente. El efecto Hawthorne demuestra que la gente, más que mejores condiciones de trabajo, busca que estén pendientes de ellos. Y la mejor forma de prestar atención es la escucha activa, que consiste en tratar de ver las cosas como las ve el que habla, y no perderse en los propios pensamientos hasta tanto no hayamos escuchado atentamente todo lo que tenían para decirnos. Prestar atención a la gente es un acto de amor primordial.

- Humildad: ser auténtico y sin pretensiones ni arrogancia.

Consiste en conocerse verdaderamente a uno mismo, y reconocer las propias limitaciones.

-Respeto: Tratar a los demás como si fueran gente importante.

De hecho la gente es importante, cada uno tiene su función. Los vendedores no son menos importantes que los jefes, ya que son ellos quienes están más cerca del cliente y son quienes colocan los productos. Sin ellos, gran parte de la producción sería inútil. El todo está compuesto por la suma de las partes.


- Generosidad: Satisfacer las necesidades de los demás.

La generosidad, al contrario del egoísmo, se basa en satisfacer las necesidades de los demás, en algunos casos hasta sacrificando o posponiendo las propias si el fin lo requiere.

- Indulgencia: No guardar rencor cuando uno es perjudicado.

Consiste en ser abierto y franco con los demás, respetuosamente. No significa que nada pueda molestarnos, o que debemos aparentar que todo está bien, sino que hay que enfrentar las situaciones, y hacerlo de forma positiva, para que produzcan resultados mejores para todos y no se guarden rencores. Al hablar y compartir sentimientos se alivian las tensiones.

- Honradez: estar libre de engaños.

Significa que uno debe dar la mayor cantidad de información posible, decir siempre la verdad, no esconder lo malo ni tampoco exagerar lo bueno.

- Compromiso: atenerte a tus elecciones.

Implica soportar los resultados ya sean positivos o negativos. Generalmente la gente está dispuesta a implicarse, no a comprometerse. El líder comprometido procura un desarrollo personal integral y una mejora continua, lo cual requiere un compromiso de hacer ese esfuerzo continuamente, para llegar ser el mejor líder que sea capaz de ser.

Amor, compromiso y liderazgo implican esforzarse al máximo por los demás. El resultado es servicio y sacrificio: dejar a un lado tus propios deseos y necesidades y buscar lo mejor para los demás. Una vez que forjamos esta autoridad con la gente, es cuando merecemos llamarnos líderes.


EL ENTORNO:

Lo más que puede hacer un líder es proporcionar el ambiente adecuado y la presión necesaria de forma que la gente pueda elegir cambiar y crecer.

En la quinta clase el tema principal es la importancia de crear un ambiente sano en el que la gente pueda crecer y prosperar. Se utiliza la metáfora del jardín para describir como funciona el entorno. Al cuidar la tierra, regarla, fertilizar, plantar las semillas no somos realmente la causa del crecimiento del jardín, pero sí ayudamos a que crezca y se desarrolle probablemente mejor de lo que lo haría si no estuviéramos. Nosotros no podemos hacer que las plantas crezcan, aunque las plantemos, pero podemos poner las condiciones adecuadas para que esto ocurra. Lo mismo ocurre en el ambiente de trabajo.

Es aplicable a este ejemplo la Ley de la Cosecha cosecharás tu siembra. Además el fruto crecerá sólo cuando esté a punto, no podemos saber cuándo. En las relaciones con las personas también vamos sembrando opiniones, sentimientos. A medida que la relación va desarrollándose, vamos haciendo una serie de movimientos en nuestras imaginarias cuentas bancarias de relaciones. Nuestros comportamientos provocan ingresos o egresos automáticos en la cuenta.

Para cambiar el entorno, lo primero es empezar cambiando uno mismo. Que la gente cambie depende de una elección que no está en nuestras manos. Pero es deber del líder crear el ambiente necesario para propiciar la proactividad de la gente para producir el cambio y crecer, como individuos y como partes de una organización.


LA ELECCIÓN:

El liderazgo no es una cuestión de personalidad, posesiones o carisma, sino de lo que tú eres como persona.

En este capítulo se destaca la diferencia entre pensar y actuar en consecuencia. Lo que creamos o lo que pensemos, al final, no tiene mayor importancia: lo único que realmente importa es lo que hacemos.

Muchas veces pensamos algo y lo demostramos con actos, pero no siempre es así. Nuestros pensamientos y sentimientos influyen mucho sobre nuestro comportamiento, y viceversa. También podemos cambiar nuestro sentimiento o pensamiento hacia algo o alguien dependiendo de cómo nos comportemos con ello. Los sociólogos llaman ‘praxis’ al hecho de que los comportamientos positivos acaben generando sentimientos positivos. Y también ocurre en sentido contrario, es decir, si tratamos mal a alguien con frecuencia, esa persona va a gustarnos cada vez menos. Por lo tanto, es posible que si queremos tener sentimientos positivos hacia una persona o cosa, aunque no nos guste, podemos lograrlo.

El liderazgo empieza por una elección de querer tener las habilidades del líder y continúa si asumimos la responsabilidad de esa elección. Esto implica no excusarse con el determinismo de Freud para justificar nuestra irresponsabilidad. El determinismo significa que para cada suceso, físico o mental, existe una causa, es decir ,que podemos señalar que no somos buenos líderes porque nuestros genes no nos crearon así.

Pero según la teoría de la elección, sí podemos decidir ser líderes o no. Cada uno se determina a sí mismo, y decide cómo desarrollar su potencialidad. Todos estamos sometidos a diferentes estímulos, buenos y malos que no podemos evitar, pero lo que podemos hacer y tenemos es elegir como responder a ellos.

Podemos disciplinarnos para hacer algo que nos parece antinatural, hasta que se convierta en algo natural y habitual, como una costumbre.

Durante el aprendizaje hay cuatro etapas:

1- Somos inconscientes e inexpertos: no estamos interesados en aprender la destreza y no sabemos hacerla.

2- Consciente e inexperto: ya conocemos algo de la destreza pero aún no la hemos desarrollado completamente.

3- Consciente y experimentado: ya adquirimos la destreza y la disfrutamos.

4- Inconsciente y experto: Hemos conseguido que el comportamiento nos resulte natural, y ya no tenemos que pensar en cómo hacerlo.

Cuando el líder llega a esta cuarta etapa, ya no necesita premeditar sus comportamientos, sino que le salen naturalmente. El líder adquirió las habilidades necesarias y las ha incorporado como si hubieran sido parte de su personalidad desde el principio. Se puede resumir en que las ideas se convierten en actos, los actos en nuestro carácter, y nuestro carácter en nuestro destino.


LOS RESULTADOS:

El esfuerzo que se requiere para conseguir influencia, el trabajo de prestar atención, de amar, de dar lo mejor de uno mismo por los demás, y la disciplina que se requiere para adquirir eses nuevas destrezas y esos nuevos comportamientos son la recompensa del gozo como líder.

Hay que tener en cuenta el principio de la percepción selectiva, por el cual cada persona ve y encuentra lo que está buscando. También está ello relacionado con los paradigmas que tengan, en este caso, con respecto a la felicidad, el esfuerzo, el amor, el liderazgo… Las mejores recompensas requieren, para ser logradas, dedicación, disciplina y esfuerzo. De cada uno depende cómo asumir el compromiso de las elecciones.

El papel del líder es que su vida signifique realmente algo en la vida de los otros. Cuanto más sepa influenciar, más seguidores tendrá, aumentará su autoridad, sus ideas serán cada vez aún más apoyadas y así significará algo para más cantidad de personas. Si eso es lo que buscamos al querer ser líderes, al dar lo mejor de nosotros y crecer, obtendremos también más recompensas. Una de ellas es la recompensa del gozo. El gozo tiene que ver con la satisfacción interior y con la convicción de estar siguiendo los principios correctos de la vida. Servir a los otros elimina el egoísmo que nos impide gozar de la vida. Y el egoísmo permanece mientras uno no haya crecido emocionalmente. El gozo de Jesús era que sus discípulos aprendieran a amarse los unos a los otros tanto como Él los había amado a ellos. El amar y buscar satisfacer las necesidades legítimas de los otros nos obliga a no ser egocéntricos y así nos permite crecer.

El objetivo es que las aportaciones e ideas de los participantes, produzcan resultados que mejoren la vida de todos ellos y de los que los rodean. Si los participantes buscaban un cambio, el primer paso está dado. Es su elección cómo continuar el camino.

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